martes 2 de octubre de 2007

La Crisis de Conciencia de Raymond Franz

Valoración 
Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová y directivos de la Watchtower (1975)


Extraña crisis de conciencia aquella que no parece sentir deuda alguna para con los damnificados, y además rara porque ni se escucha una disculpa pública, en la cual asuma la responsabilidad por sus actos, ni se vislumbra en su rostro las secuelas de un espíritu quebrantado y atormentado resultante de su complicidad con la Watchtower. Nos parece extraña y rara esta "crisis de conciencia" porque una persona que dice sentirse avergonzada por su complicidad, así lo declara en sus entrevistas, no opta por suministrar la información en el ámbito mercantilista de una editorial con claro afán de lucro. Es cierto que uno puede ganarse la vida escribiendo sus memorias pero resulta inmoral traficar con información que es vital y necesaria para ayudar a muchos Testigos a liberarse del control que ejerce sobre ellos la soberbia y tirana Watchtower.

Añadir que Raymond Franz se crió entre la élite ejecutiva y, por boca de su tío Frederick Franz, desde joven conoció todas las miserias de los anteriores presidentes de la Watchtower. Resulta sospechoso que poco antes de su dimisión, dimisión forzada por sus compañeros del Cuerpo Gobernante y no voluntaria, saque a relucir esas miserias en el contexto de una “crisis de conciencia”, y que alguien “espiritual” trabaje por nueve años entre colegas que no mencionaban la Biblia en sus reuniones ejecutivas y a los que hoy tacha de dogmáticos, autoritarios, insensibles y repulsivos.

Este grupo de gobernantes, liderados por el Presidente N. H. Knorr, y guiados por sus dos teólogos más influyentes: Frederick Franz y Raymond Franz, ilusionaron a sus fieles con un inminente fin del mundo para 1975. Sin embargo, los Testigos de a pie tenían que ganarse la salvación y, con suma vehemencia, les inquirían para que donasen sus bienes a la Watch Tower a la vez que les exigían que dedicasen su tiempo a predicar a todas las naciones unas buenas nuevas -que solo se podían encontrar en sus libros y revistas-. Y como colofón de tanto despropósito, exigen a sus leales una obediencia ciega a sus caprichosas doctrinas -dictadas por Jehová según ellos- aún a costa de perder su vida en el empeño. Llamamos su atención hacia su obsesión por prohibir: las vacunas en los años 20, los trasplantes de órganos por considerarse canibalismo a finales de los años 70 y, las transfusiones de sangre a mediados de los años 40. Por estas razones, y por otras que le iremos informando, los autores de este blog le advierten que, esos peligrosos sujetos le esquilmarán y a toda costa querrán gobernar hasta los más mínimos detalles de su vida, y si usted les concede ese poder, no dude de que le traumatizarán psicológicamente y arruinarán su vida y familia.

MORFEO, MADRID, 2 DE OCTUBRE DE 2007

o-O-o

1 comentarios:

Maddi dijo...

Miguel Angel, no es cierto que todos los creyentes pensemos así, ni que el fanatismo o creerse poseedor de la verdad absoluta sea inherente a todas las religiones.
De hecho, hay un gran movimiento interreligioso mundial donde personas de diferentes creencias se unen para conocerse y aprender unas de otras. Puedes verlo aquí:
www.parliamentofreligions.org

El judaísmo engendró al cristianismo, y este al protestantismo. Los protestantes engendraron a los adventistas, y estos a los Estudiantes de la Biblia (Russelistas). Los Estudiantes de la Biblia engendraron a los Testigos de Jehová, y estos a los Franzistas. Las sectas engendran otras sectas y los sectarios engendran otros sectarios y esto viene sucediendo desde hace milenios, y en nuestra opinión no parece que existan excepciones. Sin embargo, he aquí la gran paradoja: Todo grupo religioso cree ser la excepción que confirma la regla y que los demás o son sectas o religiones falsas. Obviamente, los Testigos de Jehová afirman que son la única religión verdadera sobre la tierra y sus líderes aseveran que son los únicos que reciben guía divina. ¡Cuidado! La VERDAD RELIGIOSA es un concepto muy frágil y maleable!